NUESTRA MISIÓN
NUESTRA VISIÓN
En defensa de los derechos humanos de niños y adolescentes víctimas de violencia en México
El Albergue del Padre Pío A.C. es una asociación civil sin fines de lucro que trabaja a favor de la vida y en defensa de los derechos humanos de niños y adolescentes.
Las bienaventuranzas que Jesús predicó a sus discípulos constituyen la columna vertebral de la institución, por ello, todas sus acciones tienen como fin último el amor al prójimo.
Somos de los pocos albergues en México enfocado en la atención y el acompañamiento de menores de entre 0 y 17 años, que tras haber sufrido las experiencias más crueles de violencia social, familiar e institucional quedan en el desamparo absoluto.

HISTORIA
IDEA
Trabajamos para ser un refugio y una Institución que, a través de su labor profundamente humana, logre modificar conductas y aporte a la construcción de una sociedad equitativa, teniendo como punto central la dignidad humana.
DESARROLLO
creación
PADRE PÍO
Iniciaba sus labores mucho antes del alba, se dedicaba a la oración con gran fervor aprovechando la soledad y el silencio de la noche. Visitaba diariamente y por largas horas a Jesús Sacramentado, preparándose para la Santa Misa, de donde obtuvo las fuerzas necesarias para su gran labor con las almas, al acercarlas a Dios en el Sacramento Santo de la Confesión; el Padre Pío confesaba hasta 14 horas diarias.
Realizó iniciativas en dos direcciones: una vertical hacia Dios, por medio de la fundación de los “Grupos de ruego”, hoy llamados “grupos de oración” y la otra, horizontal, con la construcción de un moderno hospital llamado “Casa Alivio del Sufrimiento”, dicha institución tiene la filosofía de apoyar a las personas más pobres de toda Europa.
En septiembre de 1968, miles de devotos e hijos espirituales del Padre Pío se reunieron en un congreso en San Giovanni Rotondo para conmemorar juntos el 50° aniversario de los estigmas aparecidos en el Padre Pío y para celebrar el cuarto congreso internacional de los Grupos de Oración. Nadie habría imaginado que a las 2:30 de la madrugada del 23 de septiembre de 1968 sería el fin de su vida terrena. Fue canonizado en 2002 por el papa Juan Pablo II con el nombre de San Pio de Pietrelcina